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NO COPIAR.

Por favor, NO COPIÉIS SIN MI PERMISO. Si os gusta alguna entrada y la queréis poner en vuestro blog, ningún problema, siempre que:
1. Me lo digáis a mí primero.
2. Pongáis que lo he escrito yo.
Ya me han copiado más de uno y no me ha hecho nada de gracia.

Un beso.

Buceando en mi interior

Mi foto
Me gusta dormir. Muchísimo. Y la nieve, ver el cielo blanco un día y saber que va a nevar. Me gusta cantar, aunque lo haga mal, me encanta la música, sobre todo el Rock. Me gusta, me encanta, la fotografía, tanto artística como tonta. Me gusta hacer (me) fotos, verlas, disfrutar con las imágenes. Luego me gusta retocar esas imágenes, darles mi toque, poner mi esencia. Quitar lo feo y pintarlo bonito. Porque también me gusta ser feliz. Y sonreír. Y reírme de todo y de nada, llorando siempre, eso sí. Y cuando tengo un día malo, me gusta que sea malo. Me gusta disfrutar de mis depresiones, seré tonta, pero… No intentes animarme cuando esté mal, simplemente, déjame llorar y punto, se me acabará pasando. Me gusta comer chocolate. Está buenísimo. Pero que sea negro, cuanto más puro, mejor. Me gusta sentarme en la hierba y arrancarla. Y cuando hay tréboles de cuatro hojas, me gusta encontrarlos. Igual que encuentro lo bueno dentro de lo malo. Me gusta el color amarillo. Me gusta soplar las velas de una tarta de cumpleaños. Me gusta empanarme, sí señor, y lo hago de maravilla. Me gusta mirar las estrellas pensando que alguien más las estará mirando conmigo.
Mostrando entradas con la etiqueta cuando llueve. Mostrar todas las entradas
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martes, 31 de mayo de 2011

Que no hay más que lo que tú eliges.

13/ 5/ 2011.

Quieres que hablemos. Sí, pero ¿de qué quieres hablar? Ya estoy cansada de hablar contigo. Intento evitarte, y precisamente no hablarte por eso, porque me duele hablar contigo. Siempre acabas haciéndome daño, aunque no quieras. Y yo intento alejarme de ti, olvidarte (por suerte, ciertas personas me están ayudando a hacerlo), pero tú no haces más que joder las cosas, de una manera o de otra. Si solo me hablas para decirme que soy una triste, mejor no me hables... O si es para contarme lo que has hecho con ella el fin de semana, tampoco. O tantas otras cosas que te he pedido y que te dan igual... Pero tú en vez de entenderme, te enfadas. Y así no se soluciona nada, obviamente. Que los dos tenemos nuestro orgullo... aunque unos más que otros. No sé lo que pasará, ni sé cómo acabará lo nuestro (sinceramente, espero que no acabe), pero sé que esta semana sin saber de ti he sido feliz, porque no he tenido que escucharte, y creo que eso me ha ayudado a dar un paso más en esto de dejarte atrás. No sé hasta qué punto has sido importante para mí. Lo sabré cuando no te tenga. Pero, hoy por hoy, solo sé que  no quiero volver a llorar, ni volver a dejar de comer, ni volver a dejar de dormir, solo por preocuparme por ti.






Te quiero, adiós.

domingo, 22 de mayo de 2011

Sonreír a la pantalla, como en los viejos tiempos.

Al irme a acostar, me doy cuenta de que ya no eres mi último pensamiento. De que ya me da igual que tus noches las acompañen unos ojos que no sean azules y unos rizos que no sean los míos, ya no me importa. Me es indiferente si la dedicas tus estados, yo también pienso en otros cuando pongo los míos. Alguien consigue que duerma bien, y no eres tú. Nunca fuiste tú. Pero la decepción que siento al pensar en ti como persona, y no como hombre, no la solucionan los helados de los viernes por la tarde en un parque, lo siento.
Nunca más volverá a ser igual.


Vivir a la deriva, 
sentir que todo marcha bien, 
volar siempre hacia arriba...

viernes, 20 de mayo de 2011

Si ignoras a alguien, acabas por olvidarle.


Espero creerme finalmente lo que estoy haciendo.

sábado, 14 de mayo de 2011

No sé qué es lo correcto. Qué es lo bueno, ni lo que me va a hacer mejor. A lo mejor tienes razón y acabo cargándomelo todo, pero te prometo que no soportaba la situación. Quizá tenga que hacer esto para salvarnos a nosotros, al menos por mi parte. Me dolerá estar así, pero prefiero estar mal unos días y que luego todo vuelva  a ser como antes, a que nunca más vuelva a ser igual. Solo te estoy pidiendo tiempo... Creo que no es tan difícil...


Mientras, a diez mil nanómetros más al sur de su corazón, la lluvia deja paso a un arcoíris...

domingo, 8 de mayo de 2011

El otro día pensé que no me gustaba mi vida. Y ya que no puedo cambiar mis circunstancias, decidí reordenarlas.
Empecé por almacenar tus besos en cajas. Separaría los que me diste con amor, de los que soñaste con darme, de los que cambiamos en un sitio oscuro, de los que me diste por compasión. En un armario, fui colocando nuestros fines de semana, y nuestros miércoles, y aquel viernes también. Situé a su lado tus defectos, uno sobre otro, y también mis imperfecciones. Ocupaban tanto que tuve que cerrar el armario. Puse un candado, para que se quedaran ahí y no pudieran salir y volver a hacerme daño. Tiré la llave, porque no quiero volver a abrirlo. En un baúl escondí mi disfraz, ya no me valía; había crecido. También metí la camiseta que tanto te gustaba, las notas de los cinco minutos y las conversaciones hasta las 10. Dejé un hueco para meter nuestro número tres, pero murió antes de que nos diese tiempo a cogerlo. ¿Sigues siendo feliz conmigo?
Decidí tirar las cosas que ya no me servían. Nuestros planes, tanto los tuyos como los míos. Si temías por septiembre, ya no tienes de qué preocuparte. A mí me da miedo mayo. Intenté también tirar mis celos, y mi inmadurez. Pero no lo conseguí. Me deshice de una parte, pero la otra aún sigue torturándome cuando me voy a dormir. Quizá sea por eso que ahora estamos así.
Es una pena pasar a tu lado y bajar la mirada. Después de tanto. No durará mucho, lo sé. Pero tendrá que durar algo para que esto siga adelante. No te parecerá bien que ahora evite tu mirada, ni que me esconda detrás de los libros porque no soporto verte. Pero necesito descansar. Si cierro los ojos, quizá consiga no verte. Me gustaría que al cerrarlos, me durmiese hasta que todo esto hubiera pasado, hasta que las cosas se hubieran arreglado solas, y yo solo tuviera que despertarme y sonreír. Pero temo que mis sueños no sean más que pesadillas. No debería huír, pero estoy tan cansada de perder que es lo único que me sale.

Entiéndelo, por favor.

sábado, 30 de abril de 2011

No te echaré de menos en septiembre.

No sé a qué aspiraba cuando empecé contigo. Después de tantos años juntos, era lógico pensar que, si alguna vez teníamos algo, el final sería parecido a este. Tu impaciencia de pasión me jugó una mala pasada. O quizá fuera mi propia inconsciencia, o mis ganas locas de ser feliz. No sé lo que fue, no sé lo que pasó, no sé lo que sentí en este tiempo. No sé si llegué a sentir algo, o simplemente fuera que no me quité del todo el disfraz con el que te gustaba en carnaval. A lo mejor no has sido del todo sincero, y puede que yo me haya vuelto muy paranoica. Y eso es lo que más me duele. Que ahora te vea haciendo cosas con otras que conmigo no hiciste. Que las creas a ellas y no a mí. Que me cambies por un buen rato. ¿Y luego qué? ¿Qué pasará en septiembre? Que ya no te echaré de menos. Solo eso. Y que ahora no estoy tan segura de que fueras un buen error.
-Dinos qué te pasa.
-Estoy jodido, perdí la conciencia.
Morir, sin más, pues nadie me ha venido a despertar.
No estás, me abrí, y nadie me ha venido a despedir.
Hoy noto que no,
que no me da la gana, yo la vida doy por saber
si un mundo mejor esta esperándome mañana,
un mundo mejor que ayer.

Sola como nunca, sola como siempre.

1999, Love of lesbian.
 Hasta aquí llegó el ritual de enfados y canibalismo estúpido. Son demasiadas horas en vela y nada que decir. Descansamos nuestra espalda en las persianas bien cerradas, tú y yo anémicos, y a cada parpadeo calmado intentamos dormir. Terapias mal llevadas sin nadie que mediara por dos histéricos. Mis gritos envasados al vacío reventaron al fin. Y ahora congelo cada instante sabiendo de antemano que son los últimos, la noche que el '99 llegó hasta abril. Ya no hay ganas de seguir el show ni de continuar fingiendo, solo quiero ser espectador. Relax, entertainment. Me pregunto quién pensó el guión, debe estar bastante enfermo, fue el estreno de un gran director, le caerán mil premios. Y al subir al taxi mis palabras son vapor de cristal. Y me dejo el alma cuando escribo en la ventana "que sea cierto el jamás". ¡Oh, cállate! Putas ganas de seguir el show y de continuar mintiendo. Y en un travelling algo veloz sale un "fin" en negro. Y a medias del viaje callo a gritos que no quieres bajar. Y pierdo la conciencia cuando escucho cómo dices "que sea cierto el jamás". ¡Oh, muérete!

A veces cuando algo sucede, pensamos que no debería haber ocurrido así. Por eso sentimos, cuando muere un ser querido, cuando perdemos unas elecciones, cuando sufrimos cualquier derrota, que todo ha terminado. Y no es verdad. Ése es el principio siempre. Porque la grandeza se alcanza, no cuando todo va bien, sino cuando la vida te pone a prueba, cuando tienes un gran tropiezo, cuando te decepcionan, cuando la tristeza te invade. Porque solamente estando en lo más profundo del valle, puede saberse lo magnífico que es estar en la cima de una montaña.

Violento amor, Pereza.
 Violento amor, semanas rotas en dos. Cielo y sudor, un trocito de rock and roll. Fuiste un putón, pero eras my love, de lo mejor que había visto. Abrió las piernas, fuego en mis venas, era una estrella, ¿qué has venido a hacer aquí? No sigo tu velocidad, siempre me quedo atrás. Violento amor, champagne, anfetas y adiós. Fue de un tirón, no estaba visto. Cerró las piernas, suenan sirenas, era una estrella, ya se largaba de aquí. Apretó el detonador, volamos alto. Estoy bastante regular, me duermo en el portal. A veces voy a ver si estás, siempre me da por ahí.


Te echo de menos. Quizás no de manera física, pero extraño tu olor y tu voz. Bueno, tampoco vamos a engañarnos, echo de menos que me cojas, me molestes o me hagas reír con cosquillas. ¿Que en qué pienso? En nada. Pero no puedo negar que no piense, sobre todo en ti. No puedo negar que no recuerde cuando me decias te quiero.
Quizás solo sea temporal, aunque si nos paramos a pensar, todo es temporal porque todo tiene un final.
Odio los finales, de hecho, nunca dejo que una canción termine del todo.
Nunca quise que acabara.

Despellejo, Marea.
Cruzan mi semblante en alguna ocasión ganas de abrazarme a la sin razón, si tó lo que miro me dice que no, ¿qué es de tu vida? Me alegro de verte. Solo como nunca, solo como siempre... Despellejo un corazón con las zarpas de mi voz y me mata el mismo sol que a ti te alumbra. Y dibujo con mis manos en la mañana temprano tus ojitos en el techo, y se rompen los cristales en mi pecho, y pienso en los dos al compás de la tos, tan mal no lo he hecho, me voy a cagar en Dios, tú lo sabes bien. Qué le voy a hacer si no me hacen caso mis pies, solo queda contentarse con los restos, comerse los huevos por todos aquellos que beben a morro de ti, de tus besos, morirse un poquito con tanto silencio, cerrar las cortinas, buscar otro aliento...

Basta. Estoy fuera. De los recuerdos. Del pasado. Pero también estoy perdida. Antes o después las cosas que has dejado atrás te alcanzan. Y las cosas más estúpidas, cuando estás enamorada, las recuerdas como las más bonitas. Porque su simplicidad no tiene comparación. Y me dan ganas de gritar. En este silencio que hace daño. Basta. Déjame. Ponlo de nuevo todo en su sitio. Así. Cierra. Doble vuelta de llave. En el fondo del corazón, allí, en aquella esquina. En aquel jardín. Algunas flores, un poco de sombra y después dolor. Ponlos allí, bien escondidos, te lo ruego, donde no duelan, donde nadie pueda verlos. Donde tú no los puedas ver.



El equilibrio es imposible, Los piratas.
Confía en mí, nunca has soñado poder gritar y te enfureces. Es horrible el miedo incontenible. Entonces ven, dame un abrazo, no te conozco cuando dices "qué felices". Qué caras más tristes. Ella sabe y presiente que algo ha cambiado. ¿Dónde estás? No te veo. Es mejor. Ya lo entiendo. Ahora ya no me lamento. No sigo detrás. ¿Para qué? Si cada vez que vienes me convences, me abrazas y me hablas de los dos. Y yo siento que no doy, que el equilibrio es imposible cuando vienes y me hablas de nosotros dos, no te diré que no. Yo te sigo porque creo que en el fondo hay algo. Ella no me imagina cazando en los bares, viviendo deprisa, para qué...

Después de todo, los ordenadores se rompen y las relaciones se terminan.
Lo mejor que podemos hacer es reiniciar y respirar.
Tantos caminos, tantos desvios, tantas opciones, tantos errores...
BIENVENIDA A LA ERA DE LA PERDIDA DE LA INOCENCIA.
Nadie desayuna con diamantes y nadie vive romances inolvidables...

Malos pensamientos, La fuga.
 
A destiempo van viniendo tus fantasmas a escupirme tus recuerdos. En mi alma, otro saco de cemento. En mi cabeza, malos pensamientos.
Fuiste una comida sin vino, una piedra del destino, un domingo de resaca.
Fuiste una tarde en el infierno, una noche en el aeropuerto, un invierno sin mantas.
Fuiste, y lo importante ha sido eso, que es pasado aunque me quejo, ni te extraño ni te siento.
Fuiste una mañana de lunes, un escenario sin luces, una vela que se apaga.
Fuiste una guerra inacabada, un puñal cuando se clava, un incendio en las montañas.
Fuiste un cuba libre sin hielo, un demonio en el cielo, ni exagero ni te miento.
Fuimos dos perros callejeros, eternamente en cueros, jugando a hacernos daño, jugando a no entendernos.

Cuando estás mal, cuando lo ves todo negro, cuando no tienes futuro, cuando no tienes nada que perder, cuando... cada instante es un peso enorme, insostenible. Y resoplas todo el tiempo. Y querrías liberarte como sea. De cualquier forma. De la más simple, de la más cobarde, sin dejar de nuevo para mañana este pensamiento: <<Él no está>>. Ya no está. Y entonces, simplemente, querrías no estar tampoco tú. Desaparecer. Plaf.

lunes, 25 de abril de 2011

Cuando reviente todo seguirás por tu camino.

Sería fantástico volver a empezar. Hacer como si nada, olvidar nuestros problemas y descorchar juntos la botella que contiene la felicidad. Para compartirla. Sea como sea. En copa, en vaso, o incluso a morro. Si es que ya me da igual todo, con tal de no perderte. A veces me evado del mundo, y pienso que me gustaría estar así siempre, lejos de ti, en otro lugar, completamente diferente. Y comenzar una nueva vida de la que tú no formes parte. Que te vaya bien con tus mil historias, con tu egocentrismo y tu manera de ver la vida; que te vaya bien, de forma que no me hagas daño a mí. Huir es de cobardes, dijo alguien. Pero yo digo que también es de valientes, que hay que saber hacerlo en el momento oportuno. No puedes soportar siempre todo, llega un momento en el que estallas, de una manera o de otra. Y quizá ayer estallé yo. Y lo siento. Nunca me han gustado las reacciones bruscas, el actuar sin pensar. Pero a veces no te sale otra cosa más que desahogarte, y me dejé llevar. Hoy te miraba a la cara y no soportaba no estar bien. Porque aunque intente hacerme la dura y pensar que lejos de ti sería feliz, quizá no. Quizá te necesite cerca para serlo, pero no sé de qué manera compartirte con el mundo. No puedes ser mío, y no me gusta que seas de los demás. Qué dilema. No puedo estar mal toda la vida, o aprendo a ser fuerte y a no dejar que me afectes tanto, o tendré que huir de verdad...



No sé qué coño esperabas. 
No me entiendo ni a mí mismo, 

siempre me saco de quicio.
Yo me siento sólo,
aunque esté contigo.

No sé vivir sin ti,
no sé vivir contigo.
Cuando reviente todo,
seguirás por tu camino.
Para siempre es mucho tiempo,
Una noche es poco rato.
Me jugaría la boca,
por morder tus labios.

No me tientes que entro al trapo.
Yo no quiero madrugadas,
sin compartir almohada.
Se nace y se muere sólo,
y en mitad de ese camino,
quiero un rato divertido.

miércoles, 13 de abril de 2011

Lucha de gigantes.

Entiéndeme cuando te diga que me da miedo todo esto, que temo día a día por nosotros y por lo que tenemos. No puedo evitar llorar cuando me pongo nerviosa. No es una muestra de tristeza, es solo un poco de fragilidad. Que me pongo muy borde cuando quiero y que también tengo lo mío. Pero es que me duele tanto cuando me sueltas alguna de tus genialidades... Que sé muy bien lo que tenemos y hasta dónde puedo llegar, pero no puedo remediar sentirme celosa cuando me hablas de otras a las que quieres comer la boca. Y que después de enfadarme, la culpa sea mía.  Por no entenderte. Por no saber perdonar tus errores. Por no darme cuenta de que tienes unas necesidades básicas que yo no satisfago, y sobre todo, por no comprender que por encima de todas las cosas que me dices está el hecho de que me quieres más que a ninguna. Más que nunca a ninguna. Pero permíteme que lo dude cuando sean las dos de la mañana, tenga sueño y solo quiera dormirme y olvidarme de todo, simplemente despertar al día siguiente con la sonrisa puesta, para poder quedar contigo a las 8:25 y empezar bien la mañana. Esta vez sin discusiones. Pero no como hace unos años, cuando no discutíamos porque no nos conocíamos. No. No me importa discutir contigo, siempre conseguimos aprender de ello. De nuestros errores. Discutimos porque nos conocemos, porque nos queremos, y porque queremos ser felices. No está mal. Pero a veces hace tanto daño...



Lucha de gigantes, un duelo salvaje advierte lo cerca que ando de entrar. En un mundo descomunal siento mi/ tu f r a g i l i d a d. Dime que es mentira todo, un sueño tonto y no más. Me da miedo la enormidad donde nadie oye mi voz. No sé contra quien voy, ¿o es que acaso hay alguien más aquí? Creo en mis tonterías para hacer tu risa estallar.

sábado, 9 de abril de 2011

Lo que tengo yo adentro.

Éramos distintos imposibles, como rezaba aquella canción. Inconscientes, quizás. Algo ebrios de locuras y deseosos de probar experiencias. No fuimos conscientes de dónde nos metíamos, poco a poco, de que nos estábamos hundiendo en el barro. Pero mientras lo descubrimos fuimos felices. No de esas felicidades empalagosas, aunque sí éramos algo ñoños. Hablo de la felicidad rara que te produce el ir descubriendo día a día cosas nuevas que, a pesar de que siempre estuvieron delante de nuestros ojos, nunca las supimos apreciar. Irnos conociendo cada instante, pues nunca dejas de descubrir a una persona.
Todo fue muy surrealista desde el principio. Pasamos las tardes enredados en besos fugaces en un portal, soñando con volar. Pedimos deseos con pestañas y con estrellas fugaces, y la Luna nunca fue tan bonita como cuando la observamos sedientos aquella noche. Los días pasaban rápidos, interrumpidos por fines de semana progresivamente pasionales. La gente nos miraba, conspiraba; no nos entendía. No podían comprender cómo dos personas tan radicalmente distintas pudieran desbordar tanta alegría juntos. Y nos tenían envidia. Ocurría algo entre nosotros, un magnetismo inducido que nos movía a actuar con extraña dependencia, como imanes. Podíamos estar lejos, pero siempre nos tendríamos cerca, nos llevábamos en la mano.
Descubrimos el misterio mucho después. Quizá lo que nos une sea lo mismo que nos separa, pensamos, ilusos. Era una montaña rusa, aquellos 18 años fueron realmente un vaivén de sensaciones, de polos opuestos, de sin sentidos, pero sintiéndolo todo. No conseguíamos establecer conexión entre tu egocentrismo y mi inocencia. Nunca lo hicimos. Ni lo haremos. ¿Para qué? Si ésa es precisamente la llama que nos mantiene vivos, la cuerda que no nos deja caer, la gravedad que nos pone los pies en el suelo... Aquellas aparentes diferencias no son más que puras similitudes vistas con distintos enfoques, bokeh, macro. Aparentemente tan irreal; realmente tan... perfecto.
Años después, al volver la vista atrás, recapacito sobre si fue el mayor error que jamás cometí. Me hiciste tan feliz como desgraciada. Recuerdo ser un girasol, sin comer, ni beber, ni dormir. Solo una mera espectadora de tu gran representación. De pasarme la noche preguntándome si tus ojos color chocolate me concederían la tregua algún día a esta guerra fría que empezamos siendo niños. Nunca me mereciste, y lo sé, y lo supe en su momento. Pero me dio igual, me apetecía vivir. Me hubiera arrepentido de no haberlo hecho. Quizá fuiste un error, sí. Pero, ¿sabes qué? Que me equivocaría otra vez. Eres el mejor error que he cometido nunca.

sábado, 2 de abril de 2011

Se apagó el fogón.

Se acabó. Ya no habrá más vuelos por la ventana, en un vago intento de ser Peter Pan, ni más películas de Disney, ni más dedicatorias bonitas ni besos con amor en el portal. Ahora, si eso, vendrán noches pasionales, en las que los sentimientos están de más, en las que sobra de todo menos los dos cuerpos, y el sudor se convierte en un aliado de la pasión. Quizá me haya enamorado de tus labios, no de ti. Quizá me vuelva loca el olor de tu colonia, y no el de tu aliento. Quizá me haya enganchado de tus manos, las que antes me subían al cielo y ahora me han dejado caer. Quizá Campanilla no esté de tu lado, si no del mío, y pueda aprender a volar yo sola, y remontar el vuelo. Y volar. Volar alto, volar lejos. Lejos de todo. Lejos de ti.

Mi amor se cae al suelo y no se queja demasiado,  "podría ser peor", se dice, y sigue caminando. Mi amor jugaba a ser mayor mucho antes de llegar y expresa en una mueca que está harta de esperar. "Pero no importa, estaré bien si tú te quedas a mi lado", y disimula recogiendo su amor propio destrozado. Mi amor dejó el colegio porque dijo que era caro, "nada he aprendido y ya me estaban fastidiando". "Empezaré cualquier empresa y cuidaré de que estés bien, tú quédate conmigo sólo tienes que aprender". M está segura de que todo irá mejor, pero nunca pasa nada y aún seguimos siendo dos. M está tranquila porque dice que es mejor, pero nunca he estado solo y esta casa es para dos. Yo tocaba fondo y me dormía en la cocina, M me abrazaba y se tumbaba encima mía, "no te preocupes que esto pasará, mañana estarás bien", y me cogía la cabeza y la metía en su jersey. M nunca dudó que me quería a pesar de todo, pero el día que se fue no le importó dejarme solo, "lo hago por ti", me dijo, "ya verás, sin mi estarás mejor", y me dio un beso en la mejilla, cogió la puerta y sonrió.

miércoles, 30 de marzo de 2011

You can't play on broken stings.


Una de las palabras que más odio en esta vida es “decepción”. Y como siempre, basta que intentes alejarte todo lo que puedas de ella, correr, huir, siempre acaba encontrándote.
Lo único que pedí por mi cumpleaños fue comerme un trozo de tarta contigo. Y me prometiste que así sería. Será que yo valgo muy poco o que quienes no valen nada son tus promesas…
Y yo te busco, me callo, te observo desde lejos pero no te miro, no quiero empezar a hablar. No es por orgullo, si no porque quiero que seas tú quien dé el primer paso, quien me busque, quien me abrace y quien me convenza. Pero tú no me ves, no me respondes, no intentas solucionar nada. Dices que quieres que sonría, pero que no te ves con fuerzas suficientes como para hacerme sonreír. ¿Qué te pasa? No, la pregunta es: ¿debería pasarte algo? ¿Qué te ha pasado a ti para que estés mal? A ti no te han dejado tirado con tus 18 primaveras recién cumplidas debajo del brazo, ni te han hecho promesas a sabiendas de que no iban a ser cumplidas, ni tampoco has tenido que pasarte la noche de tu cumpleaños llorando como un niño al que le han quitado la piruleta. Me siento tonta, me siento inútil y me siento herida, porque no entiendo nada, y tú tampoco quieres hacérmelo entender. ¿Quién no tiene fuerzas para qué? Haces que se me quiten las ganas de todo, pero sigo recordando lo bonito que era cuando me besabas. Mierda...


Houston, tengo miedo, quiero bajarme de aquí.
Esto es muy serio, ¿qué intereses hay por medio?




Pd. ¡YA HE ACABADO LOS EXÁMENES! :D vuelvo a tener vida, en cuanto pueda, contesto los mensajes y me paso por vuestros blogs:)

sábado, 19 de marzo de 2011

John Boy.

Si es verdad. Que él es como es, y por eso le quiero, y por eso me quiere. Que todos tenemos nuestros más y nuestros menos, y que esté con quien esté, va a tener cosas que me van a gustar y cosas que no, nadie es perfecto, por suerte. Aprenderé a querer tus defectos, a alabarlos más que a tus virtudes. No puedo reprocharte lo que no me gusta de ti sin esperar que tú hagas lo propio conmigo, y como sé que yo no voy a cambiar para complacerte, no puedo esperar que hagas lo mismo. Si es que... me gustas demasiado como para perder el tiempo pensando en lo malo, que la vida es muy corta y se nos acaba. Quiero disfrutar cada instante de los que esté contigo, y quiero que tú también disfrutes conmigo. ¿Sabes lo que me ha vencido estos días? El miedo. El miedo a que estas cosas malas acaben por hacernos daño, por hacerme daño a mí. Me gustaría tanto que todo saliera bien, que a veces me puede el miedo a que falle algo. Y eso es precisamente lo que puede hacer que se vaya todo a la mierda, el miedo. Pero, ¿sabes cuál es el truco de los valientes? No decir nunca que tienen miedo.


Ha sido divertido, me equivocaría otra vez.

No tengas miedo, estás conmigo.
Quería dar especialmente las gracias a En6e. (El 6 no se pronuncia) , xumiichurry y Helena , puesto que me han dado grandes consejos, y sus comentarios me hacen sonreír cada vez que los leo y darme cuenta de que tienen razón, que la vida solo se vive una vez y prefiero vivirla contenta que triste:) que la gracia está también en ser diferentes y complemtentarios, no dos gotas de agua;) Así que GRACIAS! :D

domingo, 13 de marzo de 2011

I had missed you, sunflowers.

Pienso en ti, en tu manera de ser y de actuar, en las cosas que haces y en las que no. Está claro que todos tenemos un lado bueno y un lado malo. Y yo, siempre tan positiva, me suelo quedar con lo bueno. Suelo. No sé por qué esta vez no. Esta vez es diferente. Será que siempre es diferente. Hoy me han dicho que cuanto más quieres a una persona, más defectos la sacas. Entonces será que te quiero mucho… Es algo curioso, es como que en el fondo siento que te quiero de una manera inmensa, pero que hay algo que no me deja demostrártelo. Una coraza de miedo. Pero, ¿miedo a qué? Quisiera decírtelo, que tengo miedo, que tengo dudas; no dudas sobre ti, sobre que me quieras. Eso lo sé. Es de lo poco que tengo claro ahora mismo. Son dudas respecto a mí misma, a lo que quiero, a lo que siento. Necesito reflexionar sobre ello, pero no tengo demasiado tiempo libre últimamente. Y además, mientras pienso y no pienso, te estoy haciendo daño, y créeme que es lo último que me gustaría. ¿Y sabes qué es lo primero de las cosas que quiero ahora mismo? Verte. Y besarte dulcemente, muy dulcemente, como me gustan a mí los besos, como el primero. Creo que yo también te quiero sin remedio.


viernes, 4 de marzo de 2011

Que no me preocupe, me dices. Y yo te respondo que cómo no me voy a preocupar, sabiendo que no te hago feliz. Que claro que te hago feliz, que es un eso es un problema secundario, me dices. Y yo te respondo que quizá es que no lo sé ver, que me falta experiencia. Que deje de darle vueltas, que no va a servir de nada, me dices. Y yo miro para otro lado, trago saliva, intentando que no se me quiebre la voz. Que qué me pasa, me dices. Y yo te respondo que nada nuevo, que no quiero estar mal.
Que me quieres besar, me dices. Y yo ya no tengo miedos con los que responderte.

miércoles, 23 de febrero de 2011

NYC.

Quizá esté pidiendo demasiado. Quizá tú estés pidiéndolo también.
Cuando coges dos imanes, no es fácil juntar los polos opuestos. Podemos vivir lo más bonito, pero también lo más triste. Podemos ir a doscientos por hora, pero también tenemos que aprender a caminar. Podemos llegar a las estrellas juntos, pero antes tenemos que mirar bajo nuestros pies. Podemos, incluso, ser cómplices en esto de querernos, pero para ello, los dos necesitamos aflojar, renunciar, aprender. Y sabes tan bien como yo que eso no es nada fácil. ¿Quién puede juntar el agua con aceite? No tenemos por qué ser blanco, ni negro. Podemos ser gris. Ni hace falta correr, ni parar; podemos andar.

No quiero que tú vayas delante, ni detrás: quiero que vayas a mi lado.

No quiero perderme Nueva York.